En plena era de Python, JavaScript y frameworks complejos, el MSX —un ordenador de 1983— ofrece una ventaja única para principiantes: simplicidad absoluta. Sin capas de abstracción, sin entornos virtuales, sin dependencias ocultas.
Aprendizaje directo
En MSX BASIC, cada comando tiene un efecto inmediato y visible. PRINT dibuja texto, SCREEN cambia modos gráficos, PLAY reproduce música. No hay “magia negra”. El alumno ve la relación directa entre código y resultado.
Hardware accesible
El Z80 es un procesador sencillo, con registros bien documentados. El VDP TMS9918 maneja gráficos con reglas claras. El AY-3-8910 genera sonido mediante registros. Todo está al alcance de la mano.
Herramientas modernas
Hoy no necesitas un MSX físico. Emuladores como openMSX permiten depurar línea a línea. Editores como MSX Studio integran compilación y pruebas. Y puedes subir tus programas a cartuchos reales con dispositivos como MegaFlash.
Una filosofía educativa
El MSX enseña que la programación no es sobre frameworks, sino sobre lógica, memoria y creatividad. En un mundo de IA generativa, entender lo básico es más valioso que nunca.
El futuro de la informática no está solo en lo nuevo, sino en lo fundamental.
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