En una era donde Notion, Evernote y Google Keep dominan la gestión del conocimiento, Obsidian ha ganado millones de usuarios técnicos. Su secreto no es la interfaz, sino su filosofía: tus notas son tuyas, para siempre.
Markdown puro, sin vendor lock-in
Obsidian no guarda tus notas en una base de datos opaca. Son archivos `.md` en una carpeta local. Puedes abrirlos con cualquier editor, respaldarlos en Git, sincronizarlos con Syncthing o cifrarlos con VeraCrypt. Si mañana Obsidian desaparece, tus notas siguen intactas.
Grafos de conocimiento reales
A diferencia de otras apps que simulan conexiones, Obsidian construye un grafo real basado en enlaces internos (`[[Nota]]`). Esto revela patrones ocultos: ideas recurrentes, lagunas conceptuales, clusters temáticos. Es pensamiento visualizado.
Plugins comunitarios, no corporativos
La tienda de plugins es 100% de código abierto. No hay funciones premium bloqueadas. Comunidad técnica global mejora el software sin monetizar tus datos. Ejemplos: Templater para automatización, Spaced Repetition para memorización eficaz.
Autohospedaje opcional
Si quieres sincronización, puedes usar el servicio oficial… o montar tu propio servidor con Obsidian Live Sync en Docker. Así controlas disponibilidad, privacidad y coste (menos de 1€/mes).
Obsidian no es una app. Es una declaración de soberanía digital.
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