En un laboratorio de Tokio, un equipo de investigadores está usando un MSX2 de 1985 para entrenar un modelo de lenguaje… de 8 bits. ¿Locura? No. Es parte de un movimiento global llamado IA minimalista.
Menos parámetros, más intención
El modelo “TinyLLM-MSX” tiene solo 256 KB de memoria y 3,5 MHz de CPU. Pero en lugar de predecir el próximo token, se entrena para entender intenciones humanas básicas: ayuda, advertencia, curiosidad. Sin ruido, sin sesgos de internet.
El valor de la lentitud
Mientras los grandes modelos consumen megavatios, este MSX usa 15 vatios. Cada respuesta tarda 8 segundos. Pero eso obliga al usuario a reflexionar antes de preguntar. La IA no acelera la vida; la ralentiza para dar sentido.
Un homenaje funcional
El proyecto usa el chip de sonido AY-3-8910 para emitir señales auditivas que indican el estado del “pensamiento”. No hay pantalla táctil, solo comandos BASIC. Es una crítica poética a la opacidad de la IA moderna.
A veces, para avanzar, hay que volver al principio.
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