Pocos videojuegos han tenido un impacto tan profundo como Metal Gear. Nacido en 1987 en el MSX2, se convirtió en un referente del sigilo, la narrativa compleja y la crítica política. Repasamos su evolución a través de casi cuatro décadas.
Los orígenes en MSX: Metal Gear (1987) y Metal Gear 2 (1990)
Diseñados por Hideo Kojima, estos títulos sentaron las bases del género de sigilo. Mientras NES recibía una versión simplificada, el MSX ofrecía la experiencia completa: radares, enemigos con patrones, y una trama que cuestionaba la guerra fría y las armas nucleares.
El salto a 3D: Metal Gear Solid (1998)
En PlayStation, la saga explotó en popularidad. Cinemáticas, voces en inglés, jefes memorables y un mensaje anti-nuclear resonaron en una generación. Introdujo mecánicas como el camuflaje y el uso del entorno.
La era dorada: MGS2, MGS3 y MGS4
Kojima profundizó en temas filosóficos: la manipulación de la información (MGS2), la naturaleza del soldado (MGS3) y el legado tecnológico (MGS4). Cada entrega era una obra audiovisual ambiciosa.
Spin-offs y legado
Juegos como Metal Gear Rising: Revengeance (acción pura) o Metal Gear Survive (experimento fallido) mostraron los límites de la franquicia sin Kojima. Pero su influencia persiste: The Last of Us, Splinter Cell o Ghost of Tsushima beben de su legado.
¿Habrá un Metal Gear 5?
Tras la salida de Kojima de Konami, el futuro es incierto. Pero mientras existan jugadores que valoren la narrativa, el sigilo y la crítica social, el espíritu de Snake seguirá vivo.
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