En 2026, una generación cansada de interfaces sobrecargadas está redescubriendo el poder del terminal. No es nostalgia geek: es una búsqueda de control, eficiencia y transparencia.
Menos clics, más acción
Mientras las apps modernas entierran funciones en menús anidados, el terminal permite automatizar tareas complejas con un solo comando. Convertir un video, renombrar 100 archivos, sincronizar servidores… todo en segundos.
Herramientas modernas
Shells como Fish o Zsh con Oh My Zsh ofrecen autocompletado inteligente, sugerencias en tiempo real y temas visuales. Ya no es un cursor parpadeante: es una interfaz productiva.
El renacer del CLI
Proyectos como Lazygit, Btop o Neofetch demuestran que la línea de comandos puede ser visual, intuitiva y poderosa. Es la antítesis del diseño dark pattern.
Una declaración de independencia
Usar el terminal es rechazar la infantilización de la tecnología. Es decir: “no necesito que me guíen; sé lo que quiero hacer”.
El futuro no es más gráficos. Es más texto.
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