Rejugué Deus Ex este fin de semana. Lanzado en el año 2000, predijo pandemias globales, vigilancia masiva, desigualdad tecnológica y corporaciones más poderosas que los gobiernos. No es un juego: es un manual de supervivencia para el siglo XXI.
Narrativa ramificada real
Antes de que "elecciones que importan" fuera un eslogan de marketing, Deus Ex te permitía matar a un personaje clave en la primera hora y seguir avanzando. El juego se adaptaba, no se rompía. Era un mundo sistémico, no un guion con ilusión de libertad.
Diálogos que enseñan a pensar
Las conversaciones con personajes como Morpheus o Tracer Tong no eran exposiciones de trama. Eran debates filosóficos sobre transhumanismo, libertad vs. seguridad, y el precio del progreso. Te obligaban a tomar postura, no solo a apretar botones.
Un diseño sonoro visionario
La banda sonora de Alexander Brandon mezcla synthwave, ambient y ritmos industriales para crear una atmósfera de paranoia y decadencia. Cada zona tiene su identidad acústica, algo que muchos juegos modernos han olvidado.
Por qué importa hoy
En 2026, con la inteligencia artificial integrándose en nuestros cuerpos y cerebros, las preguntas que Deus Ex planteó hace 26 años son más urgentes que nunca: ¿Qué significa ser humano cuando puedes mejorarte? ¿Quién controla la tecnología que nos define?
Algunos juegos envejecen. Otros se vuelcan profetas.
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