En la CES 2026, lo más impactante no fue un nuevo smartphone ni una pantalla plegable: fue la ausencia de hardware visible. La tendencia dominante fue la tecnología ambiental: dispositivos que desaparecen en el entorno y actúan sin interfaz.
Paredes inteligentes, no televisores
LG y Samsung presentaron paneles modulares que convierten cualquier superficie en pantalla táctil. Pero lo revolucionario fue su integración con sensores de movimiento y voz locales: no hay micrófonos en la nube, todo se procesa en el propio panel.
El fin del “smartphone” como objeto
Una startup japonesa mostró un anillo que proyecta una interfaz holográfica en la palma de la mano. No tiene cámara, ni GPS, ni conexión permanente. Solo se activa cuando tú lo decides. Es la respuesta al agotamiento digital.
Retrofuturismo práctico
Lo más sorprendente: un stand dedicado a interfaces físicas. Botones, diales, teclados mecánicos… diseñados para reducir la ansiedad tecnológica. El mensaje es claro: en 2026, la innovación no es hacer más, sino hacer menos, mejor.
La CES ya no vende productos. Vende filosofías.
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